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lunes, 17 de enero de 2011

LA HISTORIA DE MI FRIKES. Parte III (final)


Algo falta por aquí.

El teatro. El bendito teatro.

¿Porqué el teatro no había aparecido hasta entonces?

Porque somos clase media-baja, y antes media-baja-baja. Y el teatro es un vicio caro.

Mis principales encuentros con el teatro siendo una pequeña Lexell era cada año en el auditorio del trabajo de mamá, tristemente se perdió la costumbre, pero cada año había pastorela.

En dicho auditorio también vi una versión amateur de CATS (y me dormí! Mea culpa!) y otra de El Diluvio Que Viene (esa si me acuerdo que me gustó). Y otros encuentros con las artes escénicas: alguna vez vi a La Morsa (el mejor grupo tributo a Los Beatles de por aquí), Margarita Robleda fue a contar cuentos más de una vez (y ya mayor fui a escucharla en conferencias) y así…

Y tuve mi primera experiencia histriónica, en 1991 se escribió una obra de fin de año especial, totalmente local, era acerca de un vuelo de avión y solicitaron pasajeros. Me divertí mucho, aunque al no haber visto casi nada de teatro, no tenía ni idea de la importancia que subirse a un escenario tendría después.

Cazábamos espectáculos populares gratuitos o muy baratos: Cuentacuentos en las Ferias de Libro Infantil y Juvenil, festivales…

Una vez me gané boletos en un programa de radio de una obra infantil que no me pareció la gran cosa, porque solo me acuerdo del nombre: La Flor del Dragosaurio.


Pues un día, ya bastante mayorcita, estaba viendo Otro Rollo (ni se porqué, nunca me ha gustado) y apareció Juan Navarro cantando Music of the Night como promoción de El Fantasma de la Ópera que en ese entonces estaba en cartelera. Obviamente quedé fascinada con la voz y me entraron unas ganas de ir bárbaras.

Y pasó lo que pasa más seguido de lo que quisiéramos:
-Mamá, ¿vamos?
-La próxima semana
-Mamá, ¿vamos?
-La próxima semana
-Mamá. ¿vamos? Ya se va a acabar.
-Sí, vamos.
-¡Ya no hay boletos!

Y así fue como no vi El Fantasma de la Opera.

Mi primer encuentro ya más consciente con el teatro musical fue catalizado más bien por el doblaje.

En aquellos tiempos era muy fan del doblaje, y tenía un muy bien nutrido grupito de fans con quienes juntarme, Enzo Fortuny era súper solicitado por muchas y ellas nos informaron que saldría en una puesta en escena de Cyrano de Bergerac.

A lo que obviamente yo dije: “¿CYRANO? ¡VOY!”

Y fui, y resultó ser una adaptación musical de David Tort. Y pues fue Cyrano… la amé. Pero no pasó a mayores, la amé por ser Cyrano, no por ser musical.

Hasta que un día apareció la película de El Fantasma de la Ópera, y Gerard Butler me hacía ojitos poderosamente… como nos habíamos quedado con las ganas de verla en el teatro, la vimos en el cine.

Y ahí fue donde caí.

Me fascinó la música, me fascinó la historia, me fascinó lo fastuoso de la producción, me fascinó El Fantasma en sí. Lo encontré como un personaje fascinante.

Y me volví Phan. Pero estaba sola.

Hasta que un día, buscando por internet, di con Phans México, donde había mucha gente que compartía la afición, y un día me animé a ir a una reunión.

Ahí fue donde me abrieron los ojos y me mostraron que el mundo de los musicales iba mucho más lejos que El Fantasma de la Ópera.

Llegaron CATS, José el Soñador, Romeo & Juliette y Jeckyl & Hyde, era lo que escuchaba gran parte del día.

Pero eran solo voces y personas a través de una bocina o de un monitor, no era nada personal.

No había contacto como con los actores de doblaje o los dibujantes, eran solo voces y caras.


Hasta que un día, apareció una promoción para Violinista en el Tejado, así que me armé de valor y fui. Sola con mi peluche de Erik, tuve mi primer verdadero contacto con la magia del teatro musical.

Apenas parpadeaba al ver lo increíble del escenario, me apabullaron los coros en “Tradición” y sentí una energía increíble que nunca antes había notado.


No había monitores, era la comunión directa entre la gente allá abajo, en el escenario, y una Lexell en primera fila del mezzanie.


Y entonces apareció Él.

Lo vi y dije “Wooooow”.
Lo escuché hablar y dije “WOOOOOW”
¡Lo escuché cantar y casi muero!

Ya no había escapatoria. Ahora había personas, ahora era real y no solo una fantasía de monitor.

No tenia ni idea de que podías pararte en la puerta y esperar, además no pensé que durara tanto y tuve que regresar corriendo a casa.

Fue la primera vez que me regañaron por andar “muy tarde en la calle” saliendo del teatro. ¡A las 9:30 de la noche que llegué a mi casa! ¡Ahora me da risa!

La magia del internet me hizo contactar a ciertas personas, y en la última función de Violinista en el tejado fue cuando por primera vez esperé junto a mi gran cómplice musicalero para saludar gente. Y fue la primera vez que hablé con Él… ¿y saben qué? ¡Se me olvidó hasta como me llamo!

Y unos meses después fui por primera vez a Broadway Por Amor (concierto que una compañía de teatro amateur hace cada año para recaudar fondos, invitando a profesionales a cantar) y por primera vez estuve esperando a la salida para conocer gente yo solita. Toda penosa yo, ¡ja! Se me quitó la pena con Natalia Sosa cuando le dije quien era (ya nos escribíamos por Hi5) y se puso súper contenta.

De ahí pa adelante, conocí más gente, conocí más obras.

Un día me dijeron “Vamos a ver a los de Escenario 3” y yo dije “Pues vamos”. Y la historia dió otro giro.

Me hizo pensar “quiero hacer eso”, aunque sentía que estaba totalmente fuera de mis capacidades.

Siempre me había molestado mucho mi propia voz, y bailar… ¿yo? ¿La más débil, lenta y menos ágil?

Vi también un par de producciones con Artestudio, que hicieron más grande el “Quiero hacer eso”.


Hasta que un día, en la última función de Tick Tick Boom, después de dar las gracias el telón no bajó… y la gente se empezó a subir al escenario a las pertinentes felicitaciones, fotos y demás.

Con los ojos abiertos como platos exclamé: “¡¿Eso se vale?!” y al convencerme de que realmente estaba pasando, pues lo hice.

Subí al escenario, y en cuanto lo pisé… sentí la conexión.

“De aquí soy.” pensé, caminando despacito, mirando a mi alrededor, sintiendo… toqué la escenografía, miré hacia arriba y vi las luces.

En ese momento, prometí en silencio que cuando volviera a pisar ese escenario, sería algo más que público.

Por eso, al decidirme hace dos años que tenía que dejar de quejarme y aventarme a intentarlo escogí Escenario 3. Aunque por esas bromas del destino, mi primera producción fue en el Teatro Independencia y no en el Rafael Solana.

Para New York Stories regresaron al Solana, en el ensayo general llegué a la parte de los camerinos y dije bien fuerte “¡YA LLEGUÉ!” para el teatro, no para mis compañeros. Dejé mis cosas y subí a foro. Ver en el escenario parte de la escenografía de Tick Tick Boom casi me hace llorar ahí mismo. Había regresado, y como más que público.

Ahora el teatro es una gran pasión, me permite cantar y vivir otras vidas por un rato más allá de solo imaginarlas, me lleva al límite de mis capacidades y al final de cada semestre, piso el escenario y me digo “Aquí estoy, y conseguí avanzar. Terminemos con esto de una manera espectacular y vamos a que lo siguiente sea mejor.”

Ojalá siempre sea así.

Y así es como vivo, en tres partes les he contado como he llegado a ser lo que soy.

Y amo mi vida.

Listen to The Music of the Night

domingo, 9 de enero de 2011

LA HISTORIA DE MI FRIKES. Parte II

Dudo que haya alguien en el mundo para quien la secundaria fue una época sin contratiempo alguno.

¿Recuerdan que me separaron de mi mejor amigo en la primaria?

Pues el pretexto oficial fue que debíamos juntarnos con compañeros de nuestro mismo género, que si seguíamos solo los dos, él no desarrollaría bien su masculinidad ni yo mi feminidad.

Al llegar la secundaria, nosotros solitos descubrimos que las cosas de “mejores amigos” debían hacerse con alguien de tu mismo sexo. Entramos los dos a la misma escuela, aunque él en el B y yo en el C. Y en el B también regresó mi mejor amiga, que se había cambiado la primaria en quinto.

Ahí fue cuando nos hicimos la mejores amigas que la Técnica 31 haya conocido.

Pasábamos las tardes de los viernes en su casa (y yo le desarrollé alergia a los gatos) además de los recreos, por supuesto, peor ahí nos acompañaba una pequeña bolita que se fue armando. Nos quedábamos debajo de la escalera y después hicimos sede junto a la jaula de los perros: dos Pastores Alemanes bonitos y bien cuidados.

Y ella fue la que me indujo al vicio del anime y me volví otaku.

¿Porqué?

Porque había un nuevo mundo de historias emocionantes, un estilo d edibujo muy atractivo, de chicos guapos y de VOCES.

Después de tantos años de estar en el clóset, descubrí que era mucho más común de lo que esperaba el amor platónico hacia un personaje de animación, y lo más importante: el gusto por las voces.

De pronto, todas las voces que me habían admirado a lo largo de mi vida comenzaban a tener caras y nombres, ¡era como si las estrellas bajaran a la tierra!

Y de entre todas las voces, había una en especial que tardó un poquito en mostrar la cara, pero cuando apareció decidí que sería mi favorita. Era una voz que escuchaba cada vez más, y que al mirar hacia atrás, había estado ahí en personajes que me habían encantado en el pasado.

La voz terminó llamándose Jose Antonio Macías, y en una larga historia que merece un post aparte, me volví su fan #1 y dejé de serlo hace un par de años.

Llegó también el dibujo, antes del anime dibujaba una especie de gatos antropomórficos malíiisimos, y al volverme otaku comencé a manejar el estilo manga (sí, sé que ciertas personas se retorcerán al leer esto), el cual conservo hasta ahora.

Ser otaku se convirtió en un estilo de vida al tener personas tangibles con las cuales vivir todo eso. Conocí actores y fans de doblaje, dibujantes (amateurs y profesionales), cosplayers, escritores de fanfiction, cantantes amateurs de j-pop y toda esa pintoresca fauna que hacía de mi vida una delicia.

Una niña de mi clase me arrastró a ser fan de los Backstreet Boys, ¡toda una contradicción! Mi favorito siempre ha sido Howie D. Todavía los escucho de repente y me pongo a cantar y bailotear como si tuviera todavía esa edad.

Aunque solo los cuatro primeros discos, lo que salió después ya no me gusta.

Además, me metieron la decepción de la vida cuando fui a su concierto en el Foro Sol y resultó que no cantaban ni mayes. Yo acostumbrada a la calidad, caray…

En mi invierno número doce, apareció la que es hasta ahora mi banda favorita: Toto. Aún puedo escucharlos todo un día sin aburrirme, y desde entonces han venido a México una cuatro veces, siendo apenas la última en que pude ir a un concierto suyo (se me cebaron feamente las veces anteriores) y ser mega feliz.

Amo horriblemente como canta Joseph Williams y Steve Lukather desde el canbiazo de voz que tuvo desde Kingdom of Desire.

Y en terrenos menos multimedia, llegaron las novelas.

La primer novela de traducción íntegra que leí fue “Los Tres Mosqueteros”, en el verano con que contaba con doce años.

Es la edición de “Sepan Cuantos” de Porrúa, aún anda por aquí. De ese libro agarré mi pequeña adicción a las flores de lis, suelo usarlo como símbolo personal.

Desde entonces leo principalmente ficción.

A los catorce, además del anime, llegó algo que cambio totalmente mi vida.

O más bien alguien: Cyrano de Bergerac.


Mamá un día me sentó y me dijo “vas a ver Cyrano” y me puso la película con Gerard De Pardieu, con la idea de que me gustaría por tener un ambiente parecido a Los Tres Mosqueteros.

Creo que nunca dejará de arrepentirse de aquello.
Cyrano se convirtió en mi sensei, me abrió los ojos. Me mostró una manera de vivir libre, realmente libre.

Libre de vivir cuidándose de la manera en que nos juzgarán, libre de vivir dándole gusto a la gente, libre de decir a los cuatro vientos “¡Eres un asco de persona por esto o por aquello!” aunque te traiga enemigos y problemas, libre de amistades hipócritas y falsas, libre para ver por mi misma y no tratar de resolverle la vida a quienes no desean que se las resuelva, libre de ir por la vida contemplando la poesía en una flor, de escribir, de reir, de meterme en una batalla contra un ciento solo por defender a un amigo, de llevar los adornos en el alma y no en la ropa. Libertad de ser yo, por mí y para mí.

Y me reencontró con la Luna.

Esa cosa blanca, a veces amarilla, a veces naranja, a veces invisible en el cielo nocturno. Tan benevolente que brinda su luz para alumbrar en la oscuridad, y tan vanidosa que esa luz no lastima los ojos para que la puedas contemplar durante horas. Y está lejos. Lejísimos.

Siempre me ha fascinado, ¿no es la más hermosa?


Aun ahora miro al cielo y saludo a mi sensei, porque mi sensei está allá arriba, con nuestra amiga la Luna. Saludo a todo lo que representa, a todos mis sueños y a toda ésta Lexell que descubrió como vivir en la plenitud del yo gracias a él.



En el terreno amoroso, la secundaria marcó el inicio de los fracasos.

Para empezar, tenía como a muchos de los hombres de mi generación tras de mi (todos los de mi salón y algunos del A y del B)… supongo que todos han visto Bella y Bestia, ¿cierto?

Piensen en Gastón: un tipo pagado de si mismo, insoportable, acosando a Bella porque es la única en el pueblo que no le festeja sus muestras de poder, galanura y machismo. Multipliquen a Gastón por cincuenta, pónganse en el lugar de Bella… ¿Ya? ¡Bienvenidos a mi adolescencia!

Por supuesto, el único niño que me gustaba solo me veía como una compañera más, y anduvo casi toda la secundaria con la misma tipita odiosa.

Mi secundaria terminó entre un grupito de amigos, anime, doblaje, cine, libros, Toto y los Backstreet Boys.

¿Notan que algo falta por aquí?

La pieza faltante en mi frikes llegó después, y se los contaré después.

Listen to the Music of the Night.

lunes, 3 de enero de 2011

LA HISTORIA DE MI FRIKES. Parte I

Es una larga historia y no quiero dejarles leer unas quince páginas seguidas con fondo rosita, además se ve feo, así que lo dividiré

Comenzaré con mi suposición de que mi anormalidad se origina desde mi gestación.


Y es que todos esperaban ansiosos que saliera del útero de mi madre un niño.

Sí, nunca hemos sido muy acomodados económicamente y los ultrasonidos estaban fuera del alcance, así que todas esas ondas de “por lo que comes” o “por como se te ve la panza” o “por como se te ven las manos" o “si el hilito cuelga para allá es niño y para el otro lado es niña” indicaban que yo era un niño.

Todos me llamaban “niño”, “sobrino”, “primo” así que el día en que nací, un montón de familiares abarrotaron el sanatorio y recibieron la sorpresa de una niña.

Charáaaan.

Creo que en ese proceso se me cruzaron algunos cables, como por ejemplo mi mediana inclinación musical. Mi mamá y mi tía Evita (su hermana) no tienen ni una pizca, y sus hermanos son músicos de oído… yo no puedo sacar de oído una canción en piano, pero tampoco confundo a Savage Garden con los Backstreet Boys (mi mamá sí).

O que todas las niñas veían telenovelas y querían ser La Pícara Soñadora mientras yo quería ser Leonardo de Las Tortugas Ninja.

Tenía dejos de normalidad, por supuesto: bailaba en la andadera con canciones de Luis Miguel y tarareaba canciones de JuanGa.


La cosa se complicó cuando empecé a tener individualidad, y comenzó mi inclinación hacia las voces masculinas.

Mamá suele citar la anécdota de que a los tres años yo decía que quería casarme con Sergio Dalma. Lo que nunca pude hacerle entender era que a esa tierna edad no me interesaba la foto en la portada del LP, mi única motivación por la que quería desposarlo era para que me cantara todos los días en vivo y solamente a mi “Esa Chica Es Mía”. Hasta hace unos años ni siquiera recordaba la portada del LP (gracias, Internet), pero recuerdo más que claramente su voz en dicha canción.

Entré a la escuela mas o menos dos meses antes de cumplir los cuatro años. Como mi cumpleaños es en Septiembre convencieron a la escuela de inscribirme aún teniendo tres en lugar de esperar casi todo un año.

Intenté encajar, pero no fue nada sencillo. Para empezar era una niña de interiores: mis padres trabajaban y me cuidaba mi abuela, así que estaba encerrada en casa. Por lo tanto en los juegos tradicionales como atrapadas y escondidas siempre perdía, siempre la más lenta, más débil y menos ágil.

Además de que mis intereses eran un tanto diferentes.

“Niña de interiores con intereses diferentes” sí, creo que de haber tenido una tarjeta de presentación en mi infancia eso hubiera dicho.

Mis padres, aunque ausentes por trabajo, nunca lo estuvieron en influencia.

En cuanto tuve uso de razón, mi papá me enseñó a que todo lo que recibía de la televisión, de las películas, de los cuentos, de los comics y etcétera debía ser pasado por LA pregunta: ¿Qué hubieras hecho tu?”.

Aprendí a hacer cada mundo nuevo como mío, a vivir una nueva vida en cada uno de esos mundos, y si al cerrar un cuento o un comic, terminar un programa o una película, si no me hizo encontrar la manera de hacerme ver parte de ese mundo, ni siquiera como “persona que pasaba caminando”, aún ahora sigue siendo una pérdida de tiempo.

En casa había juguetes (siempre me han gustado los que tienen mil accesorios, como ya lo comenté hace un tiempo), comics, películas, libros de cuentos (de hecho durante casi un año agarré la manía de leer periódicamente “La Reina de las Nieves” aun cuando me tomaba horas), discos y cassetes de música verdaderamente infantil y audi-cuentos, hojas para dibujar, lápices, colores, plastilina, y algunas Barbies a las que rara vez les hacía caso.

La única vez que me recuerdo jugando Barbies fue con mi papá, no se de donde sacó retazos de tela y estuvimos haciéndoles “vestidos” fue genial…

La casa de mi tía Evita era el paraíso. Una pared llena de mis películas básicas en versión beta (algunas no las he vuelto a ver jamás), un montón de libros de cuentos, un montón de juguetes, una gigantesca colección de plumas (para escribir), historietas como Asterix, Peanuts, antologías de Quino, televisión por cable y una cocina grandota con un horno funcional donde hacíamos pasteles y galletas. Ya mayor descubrí sus novelas.

Al contrario, llegar a casa de mi abuela paterna (como en cada periodo vacacional) sin que mis primos estuvieran ahí era un verdadero reto a mi inventiva. El canal sintonizado casi todo el día era el Once y las noticias en la noche, no tenía problema en ver toda la barra infantil del Once (era buenérrima) junto a mi tío César (quien tiene retraso mental, un eterno niño de dos años… por él no tengo problemas de adaptarme a personas con capacidades así de diferentes), y lo único impreso que no era cristiano era una colección de cuatro libros de cuentos sobre animales, aun sabiéndomelos de memoria los repasaba una y otra vez: las ilustraciones eran bellísimas. Años después no se como apareció una colección de mitología griega aligerada y no hubo manera de que la soltara.

Cuando por fin llegaban mis primos jugábamos los tres felizmente: mi prima Eunice era la doncella en apuros, yo el caballero que la salvaba y mi primo Abraham el malo. Fuimos particularmente felices los años en que el domicilio de mi abuela incluía un jardín grandotote con pasto y árboles, uno de granadas (mi fruta favorita) y un arbolito de duraznos en el que decidí que mi color favorito era el morado.

Lo decidí uno de esos días en que estaba sola, contemplando el cielo y los árboles en ese jardín, cansada de estar persiguiendo bichitos. De un momento a otro se paró en el arbolito de duraznos una mariposa enorme, con las alas de un inmaculado morado y el cuerpo negro con puntitos blancos. La miré azorada hasta que volvió a salir volando. Mi color favorito es el morado, y la mariposas con alas moradas y cuerpo negro con puntitos blancos aun aparecen en algunos dibujos.


Un mal día en preescolar, platicando con las niñas de mi salón, hablaban de que les gustaban los galanes de telenovelas y cantantes y algún día tendrían novios así; y a mi se me ocurrió decir que quien me gustaba para novio era Golfo, el de "La Dama y el Vagabundo".

Recuerdo perfectamente sus caras de estupefacción total y que una exclamó: “¡Pero es un perro!”, secundada por las demás.

“¿Y qué tiene?” pregunté yo “¿No habrá un hombre así con esa voz tan bonita y de ese carácter tan lindo? ¿No les gustaría?”

No, a las niñas no se les podía sacar de la cabeza la idea de que ERA UN PERRO y trataron de obligarme a retractarme y como no quise, hasta me dejaron de hablar.

Comprendí que gustarme un personaje de caricatura no era el boleto a la popularidad, así que no volví a mencionar el asunto durante el resto de preescolar y primer año de primaria en que estuve en esa escuela. Pero por supuesto no lo abandoné, seguía gustándome Golfo y seguía bajando corriendo del transporte escolar para prender la tele y ver “Dartacan y Los Tres Mosqueperros” (Aramis me gustaba desde entonces, aun siendo Amis). Fingía ser como las demás niñas, pero la verdad es que no era feliz.

El asunto cambió por completo cuando nos mudamos del Estado de México al DF, llegué de mi casa en que estábamos solos a ésta en que está la iglesia y viven otros tíos, y yo llegué a mi nueva escuela ya con mi bien ensayado disfraz de niña normal.

Pero entonces conocí a un niño aún máaaas raro que yo.

Era uno de los segregados del salón, pero a mi me pareció interesantísimo: gordito, güerito y de lentes, y su único interés (o más bien obsesión) en la vida eran los extraterrestres y demás cosas paranormales. Quien sigue siendo mi mejor amiga era la otra segregada del salón (la típica víctima de bullyng) y los tres nos juntamos.

Durante segundo año de primaria me pareció fascinante todo lo nuevo que me enseñó este niño, pero en tercero apareció la manzana de la discordia: Oscar.

¡Era todo un caso! Su película favorita era Terminator 2 y su sueño dorado era ser el primer mexicano en dirigir las Industrias Light&Magic, era un genio en cultura pop.

Y como mi pequeño parapsicológico no hablaba de otra cosa, adivinen quién me pareció más interesante… Oscar se empezó a juntar con nosotros hasta que se pelearon, y yo seguí al nuevo, la verdad era que ya me había aburrido todo el asunto de los ovnis (no he querido volver a saber nada de eso desde entonces, a menos que me especifiquen que es claramente parte de una ficción).
Pasamos casi toda la primaria juntos: en los recreos creábamos guiones y parodias que duraban hasta semanas, y para acabarla nuestras mamás trabajaban en la misma empresa, así que se hicieron amigas ellas también y casi todos los viernes después de la escuela los cuatro paseábamos, íbamos al cine y al McDonalds de Aeropuerto (hasta que ya no nos dejaron entrar a los juegos y entonces perdimos el interés).

Aquello era lo mejor para un par de niños anormales. Hasta que las maestras se hartaron de nosotros y un buen día nos separaron.

Simplemente nos prohibieron juntarnos, hasta que mi mamá se dio cuenta de que andaba toda triste.

¿Y cómo no estarlo? Nuevamente estaba tratando de ser normal porque me vi obligada a juntarme con las niñas y al ver que seguía sin encajar, tuve que fingir de nuevo.

Pero mamá osa se enteró de que ya no me dejaban juntarme con Oscar, y fue con la otra mamá osa, y mamás osas unidas aterrorizaron a maestras, directora y psicóloga de la escuela hasta que no les quedó remedio de dejarnos estar juntos de nuevo y la felicidad volvió.

Hasta que un día, la primaria acabó… y lo que viene después, se los contaré después.

Por cierto, les dije que no leerían qince páginas segidas en fondo rosita... acaban de leer cuatro páginas (más un párrafo de una quinta página) de Works con letra Arial 12, jeje.

Listen to the Music of the Night.

martes, 30 de marzo de 2010

Chili

Chili (Pepper) es un personaje de Mamma Mia! que queda cautivado con la madura belleza de Tanya. Pero solo es... un escuincle mano larga.

Pues bailaremos hermoso si te crees gracioso. ¿Sabe tu mamá dónde estás?
Si quieres yo te platico la pasamos rico ¿Sabe tu mamá dónde estás?

Y seeeeh, toda mujer tiene un Chili en su vida.

Un mocoso que nos desea con pasión, locura y frenesí, y que todos sus esfuerzos por impresionarnos y mostrarnos que es un partidazo maduro solo exponen que es... un irremediable escuincle mano larga.

En la película lo ponen como un negrote bien formado, pero eso no es parte del encanto de un Chili de la vida real. Los Chilis de verdad son como en el musical, unas babitas con cara de tonto que no ha pasado el kilometraje necesario para tomarse en serio.

Pero aaaah como se pegan!

El mío apareció de la nada, se llama Michel, y en cuanto lo vi llegar y hacerme plática me di cuenta de que era total y absolutamente un mocoso rabo-verde. Él preguntó: "¿Cuántos años tienes?" y yo puse mi cara de inocencia y respondí: "Dieciocho, ¿y tú?".



Él no pudo evitar poner una sonrisota de satisfacción, y sabiéndose seguro de que se ligaba a una dieciochuañera dijo orgullosamente: "Veintiuno".


No se como pude resistirme de reirme en su cara, o de saltar sobre él y gritando "AAAY MI VIIIDO", o de decirle que en realidad tenía 23... simplemente le seguí el juego.


La siguiente media hora, y la siguiente vez que nos vimos, fue un interminable desfile de cosas que hacen huir a cualquier mujer (tal vez en realidad tenía que escribir "Cómo perder a una chava en seis días") y mientras no lo dejaba tener las manos sobre mí tenía una cara de aburricióooonnnnn que bueno.


El final llegó cuando muy firmemente me dijo: "TENEMOS que vernos mañana porque solo los Lunes descanso." (sí, una de las cosas que hacen huir a cualquier mujer es que ya hayan planeado el resto de su vida juntos en 30 minutos) y yo pensé "no tengo ganas". Y le dije: "No puedo, tengo examen el martes." a lo que él contestó:


"¿Y qué? ¡Nosotros nos vemos el Lunes!"


FULMINANTE.


Me hice la furiosa y le contesté gritando: "Mira el hecho de que tú no estudies no te da derecho a rebajar lo que YO tengo que esforzarme." y ahí terminó todo.


Me ha mandado un par de mensajes esporádicos, pero ya no tengo ganas de jugar con él... de hecho nisiquiera supo nunca mi verdadera edad... DE HECHO ni siquiera mi verdadero nombre, le dije que me llamaba Ana.


JA!


Pues sip esa es la historia de mi Chili, y de porqué sin importar cuantas veces vea Mamma Mia! me reiré como loca en la canción de ¿Sabe tu mamá dónde estás?


El chico de la foto se llama Fernando Morales, y hace a un Chili perfecto. Las miraditas, las sonrisitas, los ademanes... todo e en conjunto un perfecto escuincle caguengue mano larga.


Listen to the Music of the Night
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jueves, 4 de marzo de 2010

Bosque Mágico

Casi suelto un grito histérico al descubrir en un supermercado a los Ternurines, unas cositas peludas con muchos accesorios en una colección sin fin (especialmente para quienes tenemos recursos monetarios limitados).


No son más que los tataranietos (seguramente, según las edades animales) de El Bosque Mágico, misma colección y caricatura que veíamos por el once, solo que at 80's way.









Este es justo el tipo de juguetes que amaba (y sigo amando de hecho), tiernitos y con muchos accesorios que podía mezclar y desparramar por todo el pasillo que conectaba la sala, el baño y los cuartos de la casa en el Edo. de México y que cuando terminaba de ordenar se me había olvidado a que iba a jugar.

Mi tía Eva (as usual) tenía también muchos de estos, y era de las tantas cosas con las que me dejaba jugar cuando la visitaba.


Conejitos, ardillas, ositos, perritos, ratones, gatitos, mapaches y un largo etcétera con su ropita y muebles totalmente detallados para juntar, jugar, o solamente admirar.

De los nuevos Ternurines dos familias de conejos, una conejita bebé con su cuarto, una familia de ratones, un par de gemelitos gatitos, dos gatos un poco más grandes con su habitación y un conejo jardinero ya andan por aquí gracias a regalos de gente que me conoce muy bien y sabe conque derretirme de felicidad. Aunque seguramente no soy la única que a sus 24 se emociona con esto.


O a ver, díganme. ¿Qué chica en su sano juicio podría resistirse a algo así?


Listen to the Music of the Night

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martes, 5 de enero de 2010

Los Reyes Magos

"Ya sé quienes son los Reyes Magos!" dijo convencidísimo mi tío Gustavo un día a sus once años (teniendo yo 7) "¡Melchor, Gaspar y Baltazar!"

Los niños son tan sabios.

No sé si verdaderamente existan o solo sean este par a quienes estoy encubriendo ahora que salieron a una compra de emergencia, el punto es que cada año sin falta, los zapatos están rodeados de juguetes.

Eso es existir para mi.

¿Regalos memorables?

Soñaba con juguetes originales de Las Tortugas Ninja, especialmente con el globo aerostático (¿se acuerdan?) así que lo pedí en el pertinente día de Reyes. ¿Saben qué recibí? Un globo de hule mal pintado y cuatro tortuguitas ninja de esas hasta con rebaba en el plástico. Hay una foto en que miro el globito desinflado en mis manos con cara de "¿Qué fregaos es esto?" pero la verdad es que las tortuguitas me trajeron bastante diversión.

Un coche montable de bomberos que utilizamos hasta que cayó hecho pedazos.

La montaña tenebrosa que le trajeron a Gustavo un año.

Una mañana de Reyes había una pequeña bolsita no completamente cerrada, me dijeron que la abriera con cuidado y me encontré una bolita negra y peluda sobre aserrín. ¡Era un hamster! Lo llamé Juanito (porque mi tío más joven del lado de mi papá se llamaba así y era muy moreno y con los ojos rasgados como el hamstersito que apenas despertaba) y vivió lo suficiente para un hamster.

La máquina de helados de una masita que no me acuerdo a qué sabía pero todos dicen que sabía a rayos. ¿Y de qué puedo quejarme si una vez por curiosidad comí Play-Doh y me gustó? (sabe saladita)

De Play-Doh un día de Reyes recibí el set de Bella y Bestia. ¿Se acuerdan de cuando tenían la licencia con Disney? Vi una vez uno del Pato Darwing en una Mercería del Refugio y como siempre en aquellos tiempos, era muy caro y en la vida lo volví a ver (bua).

Cada año en cumpleaños, navidad y Reyes, religiosamente recibía al menos un pequeño set de La Tienda de Animalitos. Tengo casi completa la primera generación. Los nuevos me parecen horribles.

Ya a mis 13, recibí los tres tomos de "Sepan Cuantos..." de Porrúa con las Aventuras de Sherlock Holmes. Sobra decir que me hicieron muy feliz.

En fin.

Luego llegábamos a la primaria a presumir qué nos habían traído los reyes. Recuerdo que el farol de mi mejor amigo una vez llevó un Batimovil enorme, sólo esa vez nos dieron permiso de llevar juguetes, los demás años solo era de creérle al de al lado lo que te decía y decir "OOOOOOOH" jaja.

En la secundaria lo único que recuerdo haber presumido fueron los susodichos libros de Sherlock Holmes.

Por supuesto no faltaban los días previos las suposiciones guajiras-frikis de lo que queríamos que nos trajeran los Reyes Magos.

Durante años dije que algún día los Reyes me traerían el Halcón Milenario (el verdadero, sí) y por supuesto cada año Akane-chan y yo pedíamos al bishonen en turno.

Nunca nos han traído nada de eso, pero este año no me caería mal que me trajeran a Ragueneau. Al fin que está acostumbrado a cocinar sin paga, y siempre he dicho que el mejor lugar que podría visitar de todos los que manejo en mis fanfics es su pastelería.

Prometo que si me lo dejan le ayudaré a lavar los trastes en que comamos (en los que cocine que los lave él, que haga el proceso completo jaja) y no pedirle solo postres. Comeremos balanceado y sano.

Preparado por Ragueneau seguro que sería delicioso...

Listen to the Music of the Night
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martes, 29 de diciembre de 2009

SOUNDTRACK 2009



Hice esta lista para evitar echar demasiado choro haciendo un resumen del año y counting my blessings.
Hice una nota en facebook pero varios puntos conciernen a personas que no tienen facebook u.u.
Ahí va:

1-White boys Are so pretty! Y no dejan de aparecer!
2-Thank you for the music Y por quienes la cantan >w<
3-Bailan sin cesar Hasta que aparezca Lexell y lo arruine todo… -_-
4-Chiquitita Escuchar esta cuando fui con Akane-chan a ver Mamma Mia… fue una bendición.
5-¿Como puedo jugar? LA canción
6-Call me call me Le me know you are here, I wanna know you still care!
7-Life support La vida!!!
8-Real Life One breath of an angel awakes next to you... mientras así sea estaremos bien, aunque a veces nos queramos en el fondo del mar!
9-Dancing through life Pues es mas o menos por lo de Bailan sin Cesar, como sufri con esa canciooon!!! jaja
10-Defying reality Kiss me goodbye I’m defying REALITY! And you can't pull me down!!!
11-Haz lo que sientas Por ti hasta podría matar, pero apagaste todo cuando empecé a cantar... Pero NO VUEEELVAS a miiiii! Así estoy bien!
12-Morning Person HORRAY!!!
13-I am the one I am the one who loved you, I am the one who stayed, I am the one and you walked away. I am the one who saved you, and now you tell me that you don't give a damn. Like you never knew who I am
14-I got life I got freedom brother, I got good times man! And bad times too like you
15-Johny can’t decide Y Lexell tampoco a mediados del año
16-Kiss ~Kaerimichi no love song Por todo lo que se dice y aunque no se dice se entiende
17-She loves to hear the music And everything I live and see is written on an album sleeve!
18-Hair Por todo lo bueno de mi segundo semestre en E3, como que nos divertimos más en esta canción, no? Jeje!
19-Para ti, para mi Ni como amigos, fuchi ¬¬
20-Tell Me on a Sunday Algun día me dirán adios bonito, yo lo sé… este año no fue, pero algún día
21-I should tell you Debería decirtelo… y a quien se lo dije le valió… (madres)
22-Superboy and the Invisible Girl He's a hero, a lover, a prince… she's not there
23-Super Trouper Y sin tardar te espero aquí, oir tu voz me ha dado ganas de vivir
24-Halloween Why I am the witness??? Why???
25-Va todo al ganador Aunque creo que no hubo ganador aquí, en realidad
26-Shouldn't I Be Less in Love With You? NOOO!!!! Cada vez que te veo me demuestras que nada puede vencer esto!
27-Seasons of love Necesito explicar?
¡Feliz año a todos!
Listen to the Music of the Night
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lunes, 23 de noviembre de 2009

All my dreams road to NY


¿Alguna vez se han acostado medio muertos de sueño y en cuanto la cabeza se junta con la almohada cae sobre ustedes una idea tan emocionante, interesante, y reflexiva que arrasa con el sueño a su paso?

Pues eso me sucedió a principios de la madrugada de hoy, cuando de pronto me cayó el veinte de que el show del E3 de este semestre New York Stories será en el teatro Rafael Solana.

Donde hace dos años, Él me abrazó como nunca antes, después de arriesgarlo todo, un par de horas después de que pensé por primera vez "yo quiero estar ahí", y cuando me quedé totalmente ._. tras las primeras señales del fin de ciertas hostilidades, para finalmente gritar de la manera más friki cuando el taxi en el que regresabamos avanzó unas cuadras (pobre taxista).

Y donde unos meses después, la corta temporada de Tick Tick Boom México me trajo tantos momentos inolvidables... tras la última función, parada sobre el escenario, le prometí que volvería como más que público. Habiendo pasado el mejor instante entre nosotros, que aún no se ha podido superar.

>.<>
¡No puedo creerlo! ¡Lo cumpliré! Año y medio después, estoy lista a decirle a ese escenario que he cumplido mi promesa, que me he esforzado, que he luchado, que quiero ser GRANDE por mí y para mí.

Confío en que todas las cosas buenas que me han pasado en el Solana me traerán buena vibra para culminar el sueño, para que mis historias en NY sean tan felices como los momentos pasados en ese lugar.

¿Y quién sabe? Tal vez me den valor para avanzar un poco más en otros asuntos.

Listen to the Music of the Night
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miércoles, 11 de noviembre de 2009

Ponche, música navideña y...

Recuerdos.

Dios, este año ha sido larguísimo, y emocionante y horrible y bello y escalofriante y esperanzador y friki y realista... y aun le quedan varias semanas.


Ayer preparé la primera olla de ponche, el cual preparo con mucho amor (osease: manzana, guayaba, tejocote y haaarto toloache... no es cierto) y recordé tantísimas cosas... el olorcito invadiendo la casa de Gaby, nuestra Gaby que ahora canta con angelitos de verdad; la noche que tomaba ponchecito mientras me reía con Jose Antonio en una película de lo más cutre antes de los días oscuros; de la navidad en que mi mano derecha fue golpeada, cortada, quemada y con pedazos de nuez enterrados entre la carne y la uña; de los larguíiisimos convivios familiares y del grupo de jóvenes en casa de mis primas Morales (uno de ellos después de haber nacido de nuevo); en fin de tantas cosas que pasaron al calor de un ponche.

Y pues hoy ha tocado el recalentadito al regresar a casa, y sabiendo de antemano que no hay nada en la televisión he encendido la grabadora y me nació poner por primera vez en este invierno un disco de Navidad. Eligiendo por supuesto al intérprete Michael Ball.


Y desde la primera canción Have yourself a merry little Christmas empecé a acordarme del megafantástico 23 de Diciembre del año pasado, en el que OCESA tuvo la genial idea de un conciertito navideño **GRAAATIIIS** con el elenco de Dulce Caridad. ¿Cómo olvidar la mega caída con la desgraciada cuerda que me dejó moretones hasta después de Año Nuevo? ¿Cómo olvidar que llegué casi cojeando y entonces vi LA toma CLAMPesca y hasta me dejó de doler? ("¿Cómo estás?" "Bi... en realidad me acabo de caer u.u me duele todo""¡¿Cómo que te acabas de caer?!"), a Max muriendo de amor mientras una chica bastaaante alta cantaba la canción que les menciono al principio de este párrafo, mis mega esfuerzos por separar el canal auditivo Lola de el canal auditivo Marco (ash me choca Lola cuando grita en lugar de cantar! Y encima Santa Claus is coming to town que como la alucino! La canté tres años en la primaria!) y a Fede cantando con María, que romáaaanticooou! (y algún día le robaré el saquito morado, sí! O tal vez no, porque lo hace aún más abrazable) y de todo el apapacherío al final, AW!


Me acuerdo de la frikeada al escuchar ese disco y el sonido inicial en el track 7 es espantosamente igual al sonido inicial de Comment Lui Dire (mi maridooo!), me acuerdo de que unos versitos de Just another Cristmas day eran para José Antonio... me acuerdo de todo el trabajo por alcanzar los desgraciados altos de Santa la Noche (no la he cantado desde que tomo clases, sería un buen punto de comparación) y de aprenderme en latín la primera estrofa de Adeste Fideles (que el año pasado canté con mi primo Josué y mi títere de Juanin).

De Dulce Navidad siento que ha pasado una eternidad... vamos a hacer grilla para que lo repitan este año con Mamma Mia!!!! Y así cantará Javi el Heavy y no solo tendré otra toma CLAMPesca! Pero por caridad de quien gusten, que cante algo en sus tonos!

Listen to the Music of the Night
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